Friday, November 29, 2013

“Some people write a thank you note for a gift and it’s three pages long, and some people write a thank you note and it’s five sentences—that's me. I like to pare away words because I don’t want to waste anyone’s time.” 

Bill Callahan

Monday, July 22, 2013

We Never Argue

El contexto. El lugar y el momento.

 

Una canción cobra sentido cuando merece cobrar sentido. Es entonces cuando puede pasar de ser una gran canción a una de tus canciones.

 

Estos meses revueltos me han enseñado muchas cosas. La más importante, que los cambios y yo no somos grandes compañeros de viaje. Soy más de fluir lentamente e ir adaptándome sutilmente a las nuevas situaciones. Como el encaje de un engranaje gigante, o un astronauta cazando una burbuja de leche mientras desayuna en la estación espacial internacional, o un simple coito entre elefantes.

 

Creo que al fin he llegado a encontrar la manera de sentirme cómodo en mi propio terreno personal pantanoso. Creo que he dado con el click final del encaje, he cerrado la boca para dejar explotar la burbuja de leche en mi interior, he... Los elefantes.

 

El contexto, como os iba contando. En momentos de fricción interna, hay canciones que cobran significados distintos. Lambchop es Lambchop, siempre han sido Lambchop y Lambchop está bien. Pero ha tenido que llegar algo externo, algo lejano, para que diera sentido a una de sus canciones y se metiera en mi cama cada noche antes de empezar a soñar en Carolina del Norte.

 

International Velvet, International Underground. Le quita hierro al asunto, no es condescendiente, pero sabe de la gravedad de la situación y cuando necesito una palmadita de apoyo en el hombro. "In the redwood forest, you're testing my will each day / In the new york island, determined to get your way".

 

We never argue. Pronto estaremos en el mismo sitio.

 

 

Thursday, June 06, 2013

Primavera Sound (Jueves)



Daros por avisados navegantes, ávidos rastreadores de momentos comunales de euforia desbordada, no vi a Postal Service, Tame Impala, Phoenix ni Grizzy Bear. Y, sí, aún así fue mi mejor día. Nuestro día empezó con la segunda mitad del concierto de El Inquilino Comunista. Sonaron cojonudamente fuertes. La temprana hora de jueves no permitía a su público nacional darse el placer de disfrutarles y obligó a los de Getxo a dirigirse en inglés a un público rubio que no era capaz de pronunciar su nombre. “We have been playing for 20 years”, acertaron en recordarles. Después fue el turno de Wild Nothing, justo en la otra punta del recinto. Me parecieron más dinámicos que en su último concierto en el Apolo, en un miércoles de Primavera de hace un par de años. Parecían animados al tocar ante un público tan extenso, pero los dejamos para ir corriendo a ver el principio de Woods bajo la gigante placa solar. Era uno de los conciertos que esperaba con más ganas y no me defraudaron. Repasaron temas de todos sus discos mientras el falsete psicodélico de Jeremy Earl retumbaba contundente contra los vasos de cerveza que, maquillados con los últimos rayos de Sol, fueron las que mejor sentaron en todo el festival. Seguido venía uno de los dilemas marcado en amarillo por indiespot (et al) desde hacía días: ¿tú eres de Manel o de Tame Impala? Sin ser muy creyente de ninguna de las dos neo-religiones, me acerqué a ver las dos primeras canciones de Tame Impala. No consiguieron quitarme de la cabeza la idea de que se les está dando una cobertura totalmente desproporcionada. Innerspeaker me parece un buen disco. El nuevo justito. Y así en general, una banda no tan rompedora como para llamar tanto la atención. Después, tres canciones de Manel en el Ray-ban. Una de ellas, “Al Mar”, en una versión anti-ukelele que me sorprendió gratamente. Estelades entre el público y gritos de “independencia” entre canción y canción. Otra prueba más de la invasión mainstream en un festival que ha vivido con la cabeza metida en arena durante trece años; un festival que incluso no paró atención ni al movimiento 15-M que revolucionó Barcelona unos años atrás.

A partir de aquí: paso a los viejos rockeros. Empezamos con Dinosaur Jr en el escenario Primavera. No puedo llegar a decir que me decepcionaron, pero sí que fue la vez que estuvieron más flojos de las cuatro en las que los he visto. El setlist no ayudó: dieron demasiado peso al último disco, uno de los más flojos desde que volvieron. Aún así, “Feel the pain” y “Freak scene” hicieron que me fuera con una sonrisa a cruzar el mundo otra vez para llegar a Bob Mould. Y suerte que llegué porque fue uno de mis conciertos del festival. El ATP presentaba un aspecto correcto, pero no se respiraba la suficiente expectación conociendo la importancia histórica del vejestorio alopécico que teníamos en frente. El que fuera líder de Hüsker Dü, dio una clase de rock en casi una hora de concierto que pasó como un tren de alta velocidad. Cenamos una hamburguesa cerca del ATP, matando tiempo antes de que Hot Snakes salieran a acabar de aporrear ese mismo escenario. Energéticos y rematadamente americanos. Me quedo con “10th Planet” y “Braintrust”, dos hits como dos soles, que han pasado sigilosos durante la última década. Después tuve un agujero provocado por el cansancio, la incerteza y la creciente ebriedad. Así en frío, debería haber seguido enruidadándome en Fucked Up, pero no supe reaccionar hasta Simian Mobile Disco y no recuerdo muy bien qué paso en esa hora perdida. Simian Mobile Disco no me van demasiado, vayamos a lo importante.


Antes de un concierto de Animal Collective todo son incógnitas. Estabilizado el cuarteto como formación de combate después de la vuelta al ruedo de Panda Bear, los de Baltimore acostumbran a utilizar este tipo de conciertos como un campo de pruebas para canciones nuevas y experimentos varios. Esta vez no fue así. Desde el principio se pusieron el atuendo de cabezas de cartel y se dedicaron a despachar acertadas dosis de melodías conocidas. El eje del concierto fue su reciente Centipede Hz, con la pegadiza “Today’s Supernatural” a la cabeza. Además recuperaron dos temas del EP olvidado Fall Be Kind, que por su propia desgracia nació a la sombra del omnipresente Merriweather Post Pavilion. Y de éste también se acordaron… y vaya si se acordaron! “My Girls” levantó los ánimos del público antes de encarar una recta final donde aún nos aguardaba una sorpresa: “The Purple Bottle” que fue todo delirio y palmadas en la espalda entre la concurrencia. El que fuera su primer gran hit comercial, sirvió como cierre del mejor concierto del Jueves.

Tuesday, June 04, 2013

Primavera Sound 2013 (Intro)


Así, sin rodeos: El Primavera Sound ha perdido la inocencia, se ha hecho mayor y los organizadores son conscientes de que tienen entre manos un evento con un potencial brutal para atraer a gente de muchas razas musicales.

A las pruebas me remito: 1) La campaña de publicidad ha forrado de carteles la ciudad durante la semana antes del festival. Esto es caro y ellos se lo han podido permitir. Recuerdo que años atrás encontrar un cartel anunciando el festival era como descubrir un bar recóndito con encanto. 2) La reacción de los artistas a la llamada del Primavera. Sigo a alguno de ellos en twitter y han hecho bandera de la confirmación de su grupo en el festival como si les hubiesen confirmado en un grande americano o inglés. La organización ha conseguido cerrar a los grupos más potentes de los que están recorriendo el circuito de festivales pre-verano y verano en Europa, y eso requiere el deseo de algunos grupos de tocar aquí. Más allá del dinero. 3) Detalles como el mini-concierto improvisado de The Wedding Present antes de Blur o las colaboraciones entre grupos (Mascis en Phoenix, el de Fucked up en Dinosaur jr, y un etcétera que desconozco), dan la sensación de festival potente. Antes, este tipo de cosas sólo pasaban en las crónicas que leíamos de Coachella.

Creo que fue Nando Cruz quien hizo una crónica más bien sociológica del último concierto de Wilco en el Palau de la Música. Os aconsejo buscarla si no la habéis leído. Pues bien, también vale la pena echar un vistazo al tipo de gente que ha venido este año al festival para dimensionarlo y entenderlo. Lo primero, la internacionalización. El Primavera siempre ha tenido un cartel más atractivo para un espectador neoyorkino que para el madrileño que va al SOS. Este año han explotado todas las vías para llegar a convencer a los foráneos a acercarse a Barcelona, aprovechando el cartel vendedor de esta edición. Alrededor de un 50% del público era extranjero. Estamos casi en cifras de FIB, y eso sin la playa ni el chiringuito agostero. A nivel nacional, además, se ha roto la barrera del nicho alternativo. Puede que haya sido una conversión progresiva, pero este es el año en el que el oyente menos especializado -el que va a trabajar con los 40 principales cada mañana y sale de fiesta periódicamente en lujosas pistas reguetoneras- se ha atrevido a pisar el Fòrum sin miedo a ser señalado por gafapastas fans de Gravenhurst (véase el anuncio del Primavera 2005). Confirmaciones como Postal Service, Phoenix y el boom de Rodriguez en los últimos meses, les han animado a pagar los 180-190 euros que valía el abono. Me atrevo a decir que este grupo de gente ha sido el que los ha acabado agotando.

Dicho esto, voy con mi festival. En general, la experiencia ha sido muy buena. El cartel no era el más apetecible de las últimas ediciones, pero los conciertos a los que he ido han estado a la altura. Las dudas que creaba la reubicación del escenario ATP, se han saldado con un punto positivo a favor de la movilidad de gente en el recinto y dos puntos negativos por la malsonante nueva ubicación, que se solapaba constantemente con la del escenario Heineken, el rey del festival. El precio de la cerveza seguía en estándares más bien europeos, pero se ha mantenido estable y no se ha disparado con la masificación. No he sufrido colas destacables para prácticamente nada y los conciertos a los que he asistido no estaban rebosados de gente. Incluso no he encontrado demasiada gente hablando en los conciertos, así como en otros años había llegado a límites insospechados. Puede ser que mi ruta haya ayudado, empezando ya por el primer día, saltando a contracorriente como los salmones en el Yemen. Siguiente entrada.

Monday, June 03, 2013

Chinatown



Son las seis de la mañana y no puedo dormir más. Abro la cortina de la habitación para dejar entrar algo de luz a las siempre sombrías y pseudo-eróticas habitaciones de hotel. No hay suerte. El día se está levantando detrás de una capa de nubes espesa que desciende a la ciudad aposentándose cómodamente sobre los edificios más altos. Como un bar lleno de humo donde parece que sólo puedas respirar estirándote en el suelo. Llueve. Ha llovido toda la noche.

El autobús que lleva a Maria a Carolina del Norte está siendo registrado minuciosamente por la policía. Llega tarde, tiene sueño y todo el fin de semana le va volviendo a la cabeza a pedazos.

Antes de empezar a planificarme las pocas horas libres que me quedan de mañana, decido ponerme algo de música. Últimamente estoy con Luna. Es la música perfecta para ponerse a primera hora, en una de esas mañanas en las que puedes permitirte un despertar lento y gradual. Ducha, mails, planchar una camisa irremediablemente arrugada.

Suena “Chinatown” y me viene a la cabeza el olor de la salsa de los dumplings en el restaurante de anoche. Subo a desayunar al último piso, una terraza con vistas donde dan poca cosa más que café y bagels con mermelada. Leo cuatro tonterías en uno de estos laberintos que tienen aquí por periódicos. Lees una parte en portada, despliegas, se caen los módulos de artes, negocios y deporte, intentas encontrar la conexión en la página indicada, te peleas para volverlo a doblar y al final no era tan interesante porque todo lo importante ya lo habías leído en la portada.

Pienso que podría vivir aquí. Un tiempo, quizás.

Thursday, March 14, 2013

Back To The Stone (Las Mejores Canciones De Dos Mil Doce)




Cara A
01. Lee Fields & the Expressions - Faithful Man
02. Matthew E.White - Steady Pace
03. Mac DeMarco - Freaking Out the Neighborhood
04. Woods - Back to the Stone
05. Bowerbirds - Tuck the Darkness In
06. The Wave Pictures - Spaghetti
07. The Magnetic Fields - Quick!
08. Liars - No.1 Against the Rush
09. Japandroids - Fire's Highway
10. Bob Mould - The Descent
11. Nude Beach - Radio
12. Woollen Kits - University Narcolepsy
13. The Mountain Goats - Amy aka Spent Gladiator 1
14. Beachwood Sparks - Forget the Song
15. Lambchop - Gone Tomorrow
16. Damien Jurado - Working Titles
17. Neil Halstead - Digging Shelters

Cara B
01. King Tuff - Bad Thing
02. Cloud Nothings - Wasted Days
03. The Men - Candy
04. The Black Swans - Joe Tex
05. Andrew Bird - Give it Away
06. Spiritualized - Hey Jane
07. Dignan Porch - Picking Up Dust
08. Animal Collective - Today's Supernatural
09. Chromatics - Into the Black
10. Chris Cohen - Rollercoaster Rider
11. Gentleman Jesse - Word Gets Around
12. Dinosaur Jr - Pierce the Morning Rain
13. Titus Andronicus - Upon Viewing Oregon's Landscape...
14. The Fresh & Onlys - 20 Days & 20 Nights
15. Dominique A - Rendez-nous la Lumière
16. Jaakko - Mittens
17. The Tallest Man on Earth - 1904
18. The Felice Brothers - Dream On



Aquí os lo dejo, espero que lo disfrutéis. La intención es que sea fácil y fresco, que haya momentos para todo y que tenga coherencia narrativa (aunque con 35 canciones es difícil pensar que pueda aguantarse como disco). Tomároslo como una recopilación de canciones que o bien os resuman un buen año de música u os hagan descubrir algunas piedras que os dejasteis por el camino. Sé que lo de los links de descarga es algo de la década pasada, pero Spotify aún no tiene todas las licencias que debería tener. De todas maneras, os dejo aquí un link para que podáis escuchar las que sí que están.

Dejadme recomendaros la que para mí ha sido la canción del año: "Working Titles" de Damien Jurado, una de las canciones más bonitas que se han escrito en muchos años. Es un hilo de luz en un álbum sombrío. Un grito de esperanza enmudecido. Y de tacón, una de las frases más punzantes contra la crítica musical que se han escrito nunca: "In the end you're a fool like a journalist, who turns what she's seing into business". Tuvimos la suerte de verle en directo en un precioso auditorio en Badalona y ésta destacó por encima incluso de algunos de los grandes clásicos del repertorio de Jurado. He encontrado una grabación digna de uno de sus directos, y con lo que cuestan estas cosas últimamente, no puedo hacer más que dejárosla por aquí:


Hasta el año que viene

Friday, March 08, 2013

Yo La Tengo Murdered The Classics

Tengo 3 entradas preparadas, pero prefiero empezar por esta. El pasado miércoles Yo La Tengo nos volvieron a regalar un concierto para enmarcar. Como es normal en ellos, no se estuvieron de tocar tantas versiones como quisieron. Mientras otros grupos recurren a las versiones como algo artificial, para suplir carencias en su propio cancionero o para rendir dudosos homenajes cuya intención pasa por elevar su propio status cultural; los de Hoboken se toman las versiones con la modestia y la importancia que merecen. Desde sus inicios las han integrado en sus discos con total normalidad, pasando desapercibidas, hasta el punto que algunos de sus temas más conocidos son versiones sin que la mayoría de sus seguidores lo sepa.

Mi homenaje a ellos es colgar las versiones que tocaron durante el concierto en l'Auditori de Barcelona:




La única versión que hicieron durante el set acústico. En honor al recién fallecido Kevin Ayers.




Recuerdo que Marçal me la descubrió en su concierto del Primavera, una de estas canciones que tienes en el subconsciente y que cuando pasas a ponerle cara tienes que escuchar una vez a la semana.




En este caso es versión de versión. Yo La Tengo versionando a Big Star versionando a The Kinks. Ira dijo que no recordaba haberla tocado en el concierto-homenaje que le hicieron a Alex Chillton en el pasado Primavera.




Ya entrados en los bises, nos regalaron esta versión de uno de los clásicos escondidos de la Velvet.




Georgia cantó esta versión de los Kinks que yo no conocía. Brutal la versión y brutal la original. Uno de esos momentos mágicos en los que descubres una canción y te das cuenta que todo "esto" cobra sentido, que la parte grande del iceberg está escondida y sólo somos veinteañeros.




Una versión camuflada entre una de las canciones más aclamadas del cancionero de Yo La Tengo. Increíble como tuvieron los cojones de adaptarla y más increíble aún como se la hicieron suya.


Thursday, February 28, 2013

6 Grados de Separación (or the Hesitation Blues)

Empezamos por Dave Schramm, guitarrista invisible, de los que a duras penas ha conseguido ganarse la vida con la música, y a quien no faltaba talento. Fundador de varios grupos como The Schramms y con una corta pero intensa carrera en solitario. Uno de esos casos en los que la vida te da la espalda y ya puedes componer la canción más bonita del mundo que ni los pájaros la van a escuchar.




Resulta que Dave Schramm formaba parte de Yo La Tengo cuando grabaron su disco debut "Ride The Tiger", en 1986. Incluso compuso y cantó dos de las canciones del álbum. No es un disco muy representativo de lo que después serían Yo La Tengo, pero una de las canciones de Schramm no merecería pasar desapercibida. Raspeo de guitarra ochentero, británico, recuerda a los coetáneos Smiths, Wedding Present o Felt, pero con un deje americano inconfundible.




Al cabo de unos años, Yo La Tengo publicaron Fakebook, un homenaje al cancionero "tradicional" americano. Y las comillas vienen a que más bien se dedicaron a desempolvar perlas escondidas como Speeding Motorcycle o esta maravilla, Griselda, canción que ellos han reconocido en alguna entrevista como la primera en la lista de peticiones en sus conciertos.




Griselda es una canción original de Holy Modal Rounders, grupo de Peter Stampfel, genio que también ha pasado bastante desapercibido por aquí. Folk excéntrico, cómico, del que han bebido los pipiolos del anti-folk actual. De hecho, Jeffrey Lewis ha grabado y girado con él en contadas ocasiones.



Los Holy Modal Rounders también grabaron una versión de un clásico tradicional del cancionero americano, "Hesitation Blues". Una melodía anónima que fue pasando de generación en generación, con alteraciones de letra a la conveniencia de cada intérprete. Ellos la arrastraron a la comedia irónica, a su monólogo irreverente. Hay quien dice por ahí que es aquí donde se utiliza por primera vez la palabra "psychedelic", en el verso "Got my psychedelic feet / In my psychedelic shoes / I beleive lawdy mama / Got the psychedelic blues". Palabras mayores, amigos.




Y para acabar, he ido a buscar una de las primeras grabaciones de "Hestitation Blues", la que hizo Al Bernard con los Goofus Five, en plena jazz age. Él utiliza la letra más común en las versiones que he escuchado de la canción.



Monday, February 11, 2013

Mejores Álbumes de 2012 (Introducción)

Comparto con vosotros los veinte discos que más me han gustado de 2012. Como siempre, quiero dejar constancia de algunos discos que no han entrado pero sin los que tampoco podría explicar mi año. Creo que hay que hacer un ejercicio de objetividad con la crítica musical, tener una perspectiva amplia, que escape de éxitos circunstanciales e intentar ir un poco más allá. Estas listas quedan dichas y escritas, y hay una variable de universalidad en la elección de los veinte mejores discos que es importante mantener. ¿Este disco tiene recorrido, puede seguir creciendo con el paso de los años? De la misma manera, pienso que hay que ser capaz de valorar los discos de los grupos como una parte -en algunos casos grande, en otras pequeña- de un todo, de una carrera. A parte de ser muy difícil, es contraproducente aislarlos como un todo.

Por estas y por otras muchas razones, han quedado fuera discos tan buenos como el nuevo de Animal Collective: un pepinazo en toda regla, con temas muy buenos, pero un pelín irregular y por debajo de las altísimas expectativas. O los de King Tuff o Gentleman Jesse, dos de mis discos del verano. El nuevo de Dan Deacon, que me ha hecho redescubrir el anterior -muy superior a éste- y valorarlo como es debido. El segundo de Mac DeMarco, un buen exponente de esta nueva música tendenciosa que se escucha por todas partes. Me he quedado con ganas de meter a Mountain Goats, que siempre se quedan a las puertas y nunca obtienen el reconocimiento que su carrera sin duda merece.

En definitiva, los discos a continuación son la punta de un iceberg profundo, pero creo que son la mejor representación de un año de buena música

Mejores Álbumes de 2012 (Del 1 al 9)


01 THE BLACK SWANS – DON’T BLAME THE STARS (Misra)

Me tomo la licencia de incluir uno de esos discos que se escapan del año anterior como mejor disco de 2012. Don’t Blame The Stars es uno de esos regalos minúsculos de un valor inimaginable. Como unos Tindersticks dylanescos, se alejan del folk más pretencioso e inquieto de Change! (Southern Music Dist., 2007), para dilapidar su disco más country hasta la fecha en poco más de media hora.  En 2008, cuando empezaron las sesiones de grabación del disco, murió el violinista del grupo, aparcando la producción hasta la recuperación anímica de todos ellos. Sobretodo de Jerry DeCicca, alma mater de la banda, cuyo sufrimiento se tradujo en una vuelta a lo básico, en intentar buscar la pureza en la música y dejar de abrir puertas desconocidas. La pérdida lo empujó a rebuscar entre sus raíces -Joe Tex, Jimi Hendrix, Roy Orbison, Sam Cooke,... todos citados en las letras- y a escribir sus canciones más personales. Por si fuera poco, algunos de los temas vienen acompañados de una breve introducción hablada, donde DeCicca se apropia más de las historias y las contextualiza en su propio lienzo experiencial. El resultado es de orfebrería. Me los imagino grabando en una tienda de antigüedades, con una sonoridad perfecta y todo a la primera toma. Nos ponemos, te lo contamos y te quedas con la boca abierta. No dejéis pasar la oportunidad de volver a disfrutar con un disco.


02 MOUNT EERIE – CLEAR MOON (P.W. Elverum & Sun Ltd)

Os dirán por ahí que este disco no se entiende sin su continuación, Ocean Roar, publicado también este año. Y tendrán razón, pero de la misma manera que no se entiende sin la perspectiva de toda su carrera. Creo que Clear Moon es mejor que Ocean Roar, aun siendo su preludio. Es por cómo Elverum maneja esos periodos de tensión que provoca la calma antes de la tormenta. Clear Moon es esa hora cuando el cielo se ennegrece, los pájaros vuelan bajo y la gente se precipita por las calles temiendo lo peor. Guitarras sintetizadas como colchón de melodías cinematográficas. La base de teclados es el dedo que repasa tu espalda de arriba abajo sin parar, la silenciosa y persistente percusión es el miedo que no te permite parar de andar y las guitarras y voces son el confort de tener la luna, clara, mostrándote hacia dónde dirigirte. Que no os dé miedo su aparente oscuridad, vale la pena meterse en el bosque, con las escuchas las sombras se convierten en revelaciones magníficas. “Through the trees pt.2”, “The place I live”, “Lone Bell” o la lynchiana “Yawning sky” parten de lo simple para acabar construyendo atmósferas que son bellas por su austeridad. 


03 LAMBCHOP – MR.M (City Slang)

Uno de mis momentos del año pasado fue cuando Lambchop tocaron “2B2” en el Apolo. El control de los silencios y la voz de Kurt Wagner estuvieron a punto de llevarme a un momento Stendahl en toda regla. Mr.M es la reivindicación de Lambchop. Un homenaje a las cosas bien hechas, al preciosismo ilustrado. Aquí no quedan detalles por pulir. Como cuando pasas la mano por un trozo de madera robusta, pura, que aún sin estar barnizada es fina y no te clava ninguna astilla. En Mr.M manda el pacifismo de un mar en calma, los colores ocres desgastados y los aires cálidos del desierto. Érase una vez una gorra pegada a un hombre sabio, que nació ya maduro, reclutando sonidos de todas las épocas y colores, desde Hank Williams a la Velvet Underground. Lambchop sigue avanzando fiel a su ritmo lento y seguro. Este es uno de los mejores trabajos de su carrera.


04 WOOLLEN KITS – WOOLLEN KITS (Trouble In Mind)

Este cuarteto australiano ha sido la gran revelación de este año para mí. Puesto que es el típico grupo que lleva consigo una infinita retahíla de referencias, me he propuesto no ser menos. Bebiendo más del Calvin Johnson de Beat Happening y los Feelies que del rock australiano contundente, son como el aire fresco que entra por la puerta en las tardes calurosas de verano. Suenan nostálgicos, cañeros, divertidos. “University Narcolepsy” es pura C-86, imaginárosla con la voz de Amelia Fletcher. “Out Of Whack” debería ser el himno indie de la próxima temporada festivalera. En definitiva, un disco de otra época que corre el riesgo de quedar enterrado en el olvido. Corred la voz, merece la pena.


05 ANDREW BIRD – BREAK IT YOURSELF (Mom & Pop Music)

Cada año hay algún disco que se alza como una ciudad frente tuyo. Una ciudad con las aceras gastadas de tanto usarlas. Una ciudad que no tiene ni esquinas ni rincones inexplorados. Una ciudad con sólo caras que te resultan familiares. Llena de gente sabia, rica en culturas e inquietudes. Construida con casas arquitectónicamente ingeniosas, indestructibles. De tanto decirlo corro el riesgo de banalizarlo, pero Andrew Bird es un valor seguro; no tiene un disco flojo. Este año ha publicado dos. El primero, Break it Yourself, me parece de lo mejorcito de su carrera. Cada vez más ecléctico musicalmente y menos centrado en sus tramos de cuerdas looposos. Lo que corona Break it Yourself, sin duda, son las letras. Canciones de desamor con rencor poético, incluso barroco. Desde el concepto titular (“No one can break your heart / So you break it yourself”), pasando por la original analogía económica en “Give It Away” (“What would you have us pay? / I didn't know that your love was a commodity”), hasta una oda a la narrativa pasada por el prisma del proyector cinematográfico (“That forgetting, embellishing, lying machine”) o la tentadora voz de St.Vincent hundiendo los barcos de Bird en “Lusitania”. Andrew Bird sigue creciendo. 


06 LEE FIELDS & THE EXPRESSIONS – FAITHFUL MAN (Truth & Soul)

Soul de traje y corbata. De la vieja escuela. Fiesta, sensualidad, trompetas, I Still Got It. El álbum empieza por todo lo alto -ya las primeras notas de “Faithful Man” te fijan a la silla- pero es que la intensidad sigue altísima a lo largo de todo el álbum. “Wish You Were Here” es seguramente el punto álgido creativo, y tengo que reconocer que no puedo parar de escuchar la revisión romántica del clásico de los Stones “Moonlight Mile”. Me tiene enganchado de una manera muy bruta. Como disco, os diría que incluso me gusta más que My World (Truth & Soul, 2009) y ese ya era una obra maestra. No soy ningún experto del soul, funk o R&B -no os puedo decir si esto suena más “Chicago” o “Costa Este”- pero cualquiera que tenga el corazón más grande que las orejas seguro que va a disfrutar con Faithful Man. 


07 LIARS – WIXIW (Mute)

Liars son impredecibles. Junto a Deerhoof me parecen las dos propuestas más ricas que corren por el mundo actualmente. WIXIW es un giro electrónico a la música de los de Brooklyn y un cruce de sensaciones contradictorias. Mientras por un camino llega una tensión más oscura que una gasolinera de madrugada, por el otro llega una afabilidad y suavidad inauditas hasta ahora. “No.1 Against the Rush” es de las canciones más accesibles que han escrito nunca: TV on the Radio moriría por una melodía como esta. La base de “A Ring on Every Finger” podría ser considerada pseudo-hip hopera. “Ill Valley Prodigies” es como si los reyes del “multi-ruidito” Tunng se pusieran a versionar a Radiohead. “Flood to Flood” parece inspirada en la música oriental. En definitiva, WIXIW es la prueba que un acercamiento al drone siniestro puede ser bonito. 


08 SUN ARAW & THE CONGOS – ICON GIVE THANK [FRKWYS VOL.9] (RVNG)

Mi problema con Sun Araw es que su música me parece muy lejana, me cuesta mucho entenderla. Nunca he conseguido conectar. Rebobino. Os cuento. Los del sello RSVP tienen un proyecto –“FRKWYS”– en el que se dedican a juntar músicos contemporáneos vanguardistas con sus principales influencias, para que produzcan un disco conjunto. En este volumen 9, han juntado a The Congos -una de las bandas de reggae de los 70 que vivían en el regazo de Lee “Scratch” Perry- con los mencionados Sun Araw.  un proyecto experimental liderado por Cameron Stallones que pasa sus influencias africanas por un filtro psicodélico para conseguir un sonido ambiental, muy alejado de cosas que podéis tener en mente (Animal Collective, High Places, etc). El resultado es algo extrañamente precioso. El mundo paralelo de Sun Araw, su universo etéreo, se concreta. Todo cambia. Me parece un disco cercano, una caricia susurrada. Me parece un terreno más conocido y eso me da un punto de confort que yo necesito. Sí, soy así; no a los riesgos. La base reggae del disco lo hace mucho más digerible, mucho más tangible. Es un disco reflexivo, inspirador, que ha aderezado mis largos días laborables de 2012. Ha sido un buen acompañante de viaje.


09 GIANT GIANT SAND – TUCSON (Fire Records)

Decía Howe Gleb que la duplicación repentina del adjetivo se debía al engrandecimiento del grupo. No debería sorprender; Giant Sand siempre se ha definido como Gelb más un colectivo de músicos cambiante. Lo que sí sorprende es que para esta delicatessen de southern rock más americano que un paquete de Lucky Strike, la mayoría de los músicos sean daneses. Aires de Cohen y Reed, melodías cálidas y arrastradas, y el sello fotográfico de una de las bandas que mejor saben definir un paisaje con su música.




Sunday, February 10, 2013

Mejores Álbumes de 2012 (del 10 al 20)


10 GODSPEED YOU! BLACK EMPEROR – ALLELUJAH! DON’T BEND, ASCEND (Constellation)

¿Os acordáis cuando se puso de moda lo del post-rock? Las críticas se derretían en elogios hacia esa música tan “adulta”. Pues bien, aquí nos encontramos, 2012, el revuelo de las canciones montaña rusa y las guitarras expansivas parece que ya no copa los telediarios, pero sigue habiendo gente que va dando vueltas de tuerca al Movimiento. Lo que me fascina de este disco es la gestión de los tiempos. Del post-rock al iniesta-rock. Me fascina cómo, sin brusquedad, consigue dejarte en el suelo sin que te des cuenta. También cómo fusiona tantas capas instrumentales heterogéneas en un solo bloque sólido. Incluso se permiten el lujo de empezar canciones con unas melodías balcánicas... y aquí no ha pasado nada. No he leído muy buenas críticas al respecto, tal vez las expectativas después de un silencio de diez años eran demasiado altas, pero desde mi punto de vista es, sin duda, uno de los mejores viajes atmosféricos del año.


11 JULIA HOLTER – EKSTASIS (RVNG)

Ekstasis tanto sirve como perfecto acompañante de pereza dominguera entre sábanas, como de copiloto en un paseo automovilístico por la ciudad pintada de luces de neon. El persistente canto de sirena de Holter es tentador. Parece que la intención del Holter es llevarse tu mente de viaje, de viaje borroso, como un sueño del que consigues recordar trozos pero nunca la historia completa. Me gusta que el disco no intente ser un monólogo unidireccional que pruebe de transmitir un mensaje claro, me gusta que intente ser la banda sonora de mi imaginación, que el centro sean mis pensamientos. Es un disco onírico y misterioso, pero si pretendemos describir su parte tangible -fuera del mundo de las ideas-, podemos referirnos a éste como un disco de pop de cámara hundido bajo varias capas de una electrónica más suave que el papel de váter más caro del súper. 


12 THE MEN – OPEN YOUR HEART (Sacred Bones)

Lo siento, The Men. En vuestra parcela de protagonismo ha tocado mi breve reflexión personal de cada año. Cada año que pasa, el folk y la vertiente más suave de la música “experimental” (feo apellido) van ganando espacio de escucha al rock y a los sonidos más fuertes. ¿Me hago mayor? Lambchop, Black Swans, Mount Eerie, Andrew Bird... ¿Qué me pasa? Yo antes era un rebelde y me estoy convirtiendo en un pijo sibarita. ¿Puede ser esta la respuesta al por qué mi éxito con las chicas está bajando al ritmo del rating español de S&P? Sólo me falta empezar a comprar discos de jazz. Por suerte, de vez en cuando, aún me entran ganas de estar en calzoncillos en mi habitación ponerme los cascos y The Men a toda pastilla. Imaginarme que soy una estrella de rock, escupir al público al principio de cada canción, secarme el sudor con la camiseta al final y cargarme los amplis en el bis. Espero que las ganas de seguir saltando encima de la cama duren mientras mi peso lo siga permitiendo. Gracias a Dios siguen habiendo buenos discos de rock. Perdón The Men, ahora sí, el escenario es todo vuestro: http://youtu.be/QSFAtieNonE


13 CLOUD NOTHINGS – ATTACK ON MEMORY (Carpark Records)

Es verdad, tengo predilección por este tipo de música. Pero igual de verídico es que muchos de los  grupos que la hacen caminan sobre un estrecho límite que separa lo atrevido de lo facilón. La bandita de Dylan Baldi había comprado muchos boletos para pasar al lado oscuro pero este año ha llegado “Attack On Memory”, su primera bandeja de material tangible -más allá de EPs y temas sueltos colgados en internet- debidamente producido. Steve Albini, ni más ni menos. La apertura con la incómoda (en positivo) “No Future/No Past” y la intensa “Wasted Days” ya son un paso adelante, toda una declaración de intenciones. Un guiño hacia la mesa de los Fugazi y un espaldazo a la de los Foo Fighters. Siguen habiendo canciones de estructura más convencional (“Stay Useless”, “Fall in”), pero juegan más a dar aire a los ejercicios más elaborados que a ser la columna vertebral del disco. He incluido “Attack on Memory” porque creo que es un disco fresco y cañero y Cloud Nothings un grupo que apunta maneras para seguir progresando adecuadamente.


14 MATTHEW E. WHITE – BIG INNER (Hometapes)

Folk gospeliano. Muy facilongo y de fugaz recorrido, pero resolutivo en las distancias más cortas. Suena muy cuidado, muy bien orquestado. Recomendado para fans de Little Wings y para quien Bon Iver se le quede corto. Voces hundidas en músicas espirituales, con ritmo y soltura. A veces se acerca un poco demasiado a R.Kelly, pero cuando parece que se va a quemar, consigue dar media vuelta y empezar otro camino. Su música y filosofía de vida queda bien retratada en el estribillo de “Steady Pace”: “As long as we are moving at a steady pace, baby, we can take our time”. Mola.



15 CHRIS COHEN – OVERGROWN PATH (Captured Tracks)

Un poco de historia. Chris Cohen ha sido durante muchos años guitarrista de Deerhoof y fundador de The Curtains, últimamente ha colaborado con celebridades del mundo indie como Ariel Pink o Cass McCombs. Este es un álbum pacífico, delicado, de los que funcionan como un reloj. He estado pensando en influencias, que siempre ayudan a que os metáis en internet a buscar algo suyo, pero me es complicado. Hay muchas cosas, pero poca obvias, al menos para mí. Hay un par o tres de canciones que suenan a Yo La Tengo, sobretodo “Rollercoaster Rider” y “Optimist High”. Igual también hay algo de Chad van Gaalen. Pop trotante y noventero, sonando como un lo-fi bien producido.



16 THEE OH SEES – PUTRIFIERS II (In The Red Records)

Zapatilla de la buena. Seguramente son la banda más en forma del panorama del rock psicodélico actual. Putrifiers II le da mil patadas al sobrevaloradísimo nuevo disco de Tame Impala. Imaginaos a los Kinks de viaje narcoléptico (ese estribillo de “Flood’s New Light”) o a la Velvet más garajera. Me parece su disco más maduro, un buen resumen de la diarrea creativa de los últimos años de la banda de John Dwyer y un inmejorable punto de partida para empezar a conocerles. Música con muchas caras, tanto te la imaginas en siendo tocada en el sótano más tenebroso de Bucarest, como en Woodstock en el 69.



17 WOODS – BEND BEYOND (Woodsist)

Ya sabéis que Woods han sido una de mis bandas fetiche en los últimos años. Este Bend Beyond es tal vez su disco más psicodélico, mucho más sesentero y distorsionado que sus anteriores trabajos. De hecho, al contrario que en Sun and Shade (Woodsist, 2011) o Songs of Shame (Woodsist, 2009), nos encontramos con pocos tramos paisajísticos. El riff de entrada de “Size Meets the Sound” podrían haberlo firmado los Black Lips, y en algunas partes del disco te preguntas si no has puesto un disco de Jefferson Airplane por error. Incluso se atreven a acercarse a unos años 50 modernizados en “Wind Was the Wine”, con dejes de Cass McCombs. “Is it Honest” y “Back to the Stone” son los temazos marca de la casa que van dejando caer en cada álbum. Su aparente repetitivismo acaba en el momento en que te sumerges en cada una de sus canciones. Otro sobresaliente para los de Brooklyn.


18 JAAKKO – RIGA (-)

No preguntéis cómo lo conocí, porque no me acuerdo. De hecho tengo muy poca información suya, no sé ni de dónde es ni su nombre completo. El caso es que acabé en su bandcamp y después de escuchar la primera canción de su cassette auto-producido, “Full-time Daddy (Part-time Punk)”, acabé pagando tres euros por una de esas descargas donde tú decides cuanto pagar. La comparación más obvia es Jonathan Richman. Esa anarquía poética, el espíritu naïf/intelectual, el aire DIY... Pero también hay influencias del pop nórdico de ukelele y trompetita o una versión amarga de los caramelos de Belle and Sebastian. De momento queda una inspiradísima aventura amateur, veremos si el señor nos deleita con más material en los próximos años. Quedamos a la espera.


19 TITUS ANDRONICUS – LOCAL BUSINESS (XL)

Aún sigo digiriendo “The Monitor” (XL, 2010), el último álbum de esta de banda de punk bourbonero de Nueva Jersey. En su momento no le encontré el qué, igual se me hizo grande. Un álbum conceptual sobre la Guerra Civil americana que, incluso en forma, escapaba de cualquier deje de simpleza. Han ido pasando los meses, ha ido creciendo y ha llegado a la cima justo cuando han publicado su siguiente referencia. Local Business empieza como un torpedo, incluso rallando a un nivel más alto que su predecesor. Las tres primeras canciones merecen un panteón en el cementerio del rock americano. Como si Deer Tick se lo tomaran en serio, o si Bright Eyes hubiesen compartido piso con los Ramones. El álbum es intenso, pero cercano: leí en una entrevista que son las canciones más biográficas que Patrick Stickles había escrito (imaginároslo en “My Eating Disorder o en “(I Am The) Electric Man”). Lástima que el último par de temas rebajen el listón, porque si no estaríamos hablando de una obra maestra.


20 SPIRITUALIZED – SWEET HEART, SWEET LIGHT (Fat Possum)

Entiendo que Jason Pierce genere controversia. Entiendo que Spiritualized sea un grupo criticado. Su música estaría más cómoda sonando a finales de los 90, con el público familiarizado con el pop armónico británico, con el shoegazing amable. Entiendo que se le critique la poca evolución en su creatividad, y es verdad, hemos escuchado una canción como “Too Late” en todos sus discos. Sí, la esencia de todos sus álbumes (post Ladies & Gentlemen) es parecida, pero las formas han cambiado... a mejor. Y es que hay un abismo de madurez desde Amazing Grace hasta Sweet Heart, Sweet Light. Jason nunca había sonado tan consistente como aquí, y no ha dejado de explorar nuevos campos psicodélicos. Nunca había escrito nada tan punzante como “Hey Jane”. Me da la sensación de que ha consolidado su sonido, que ha llegado perfeccionarlo y que a partir de ahora ha decidido dedicarse a pulir las formas en las que le da vida. El cierre con “So Long You Pretty Thing” es de lo mejorcito del año: http://www.youtube.com/watch?v=Mg_PqVgkSR0