Monday, February 11, 2013

Mejores Álbumes de 2012 (Del 1 al 9)


01 THE BLACK SWANS – DON’T BLAME THE STARS (Misra)

Me tomo la licencia de incluir uno de esos discos que se escapan del año anterior como mejor disco de 2012. Don’t Blame The Stars es uno de esos regalos minúsculos de un valor inimaginable. Como unos Tindersticks dylanescos, se alejan del folk más pretencioso e inquieto de Change! (Southern Music Dist., 2007), para dilapidar su disco más country hasta la fecha en poco más de media hora.  En 2008, cuando empezaron las sesiones de grabación del disco, murió el violinista del grupo, aparcando la producción hasta la recuperación anímica de todos ellos. Sobretodo de Jerry DeCicca, alma mater de la banda, cuyo sufrimiento se tradujo en una vuelta a lo básico, en intentar buscar la pureza en la música y dejar de abrir puertas desconocidas. La pérdida lo empujó a rebuscar entre sus raíces -Joe Tex, Jimi Hendrix, Roy Orbison, Sam Cooke,... todos citados en las letras- y a escribir sus canciones más personales. Por si fuera poco, algunos de los temas vienen acompañados de una breve introducción hablada, donde DeCicca se apropia más de las historias y las contextualiza en su propio lienzo experiencial. El resultado es de orfebrería. Me los imagino grabando en una tienda de antigüedades, con una sonoridad perfecta y todo a la primera toma. Nos ponemos, te lo contamos y te quedas con la boca abierta. No dejéis pasar la oportunidad de volver a disfrutar con un disco.


02 MOUNT EERIE – CLEAR MOON (P.W. Elverum & Sun Ltd)

Os dirán por ahí que este disco no se entiende sin su continuación, Ocean Roar, publicado también este año. Y tendrán razón, pero de la misma manera que no se entiende sin la perspectiva de toda su carrera. Creo que Clear Moon es mejor que Ocean Roar, aun siendo su preludio. Es por cómo Elverum maneja esos periodos de tensión que provoca la calma antes de la tormenta. Clear Moon es esa hora cuando el cielo se ennegrece, los pájaros vuelan bajo y la gente se precipita por las calles temiendo lo peor. Guitarras sintetizadas como colchón de melodías cinematográficas. La base de teclados es el dedo que repasa tu espalda de arriba abajo sin parar, la silenciosa y persistente percusión es el miedo que no te permite parar de andar y las guitarras y voces son el confort de tener la luna, clara, mostrándote hacia dónde dirigirte. Que no os dé miedo su aparente oscuridad, vale la pena meterse en el bosque, con las escuchas las sombras se convierten en revelaciones magníficas. “Through the trees pt.2”, “The place I live”, “Lone Bell” o la lynchiana “Yawning sky” parten de lo simple para acabar construyendo atmósferas que son bellas por su austeridad. 


03 LAMBCHOP – MR.M (City Slang)

Uno de mis momentos del año pasado fue cuando Lambchop tocaron “2B2” en el Apolo. El control de los silencios y la voz de Kurt Wagner estuvieron a punto de llevarme a un momento Stendahl en toda regla. Mr.M es la reivindicación de Lambchop. Un homenaje a las cosas bien hechas, al preciosismo ilustrado. Aquí no quedan detalles por pulir. Como cuando pasas la mano por un trozo de madera robusta, pura, que aún sin estar barnizada es fina y no te clava ninguna astilla. En Mr.M manda el pacifismo de un mar en calma, los colores ocres desgastados y los aires cálidos del desierto. Érase una vez una gorra pegada a un hombre sabio, que nació ya maduro, reclutando sonidos de todas las épocas y colores, desde Hank Williams a la Velvet Underground. Lambchop sigue avanzando fiel a su ritmo lento y seguro. Este es uno de los mejores trabajos de su carrera.


04 WOOLLEN KITS – WOOLLEN KITS (Trouble In Mind)

Este cuarteto australiano ha sido la gran revelación de este año para mí. Puesto que es el típico grupo que lleva consigo una infinita retahíla de referencias, me he propuesto no ser menos. Bebiendo más del Calvin Johnson de Beat Happening y los Feelies que del rock australiano contundente, son como el aire fresco que entra por la puerta en las tardes calurosas de verano. Suenan nostálgicos, cañeros, divertidos. “University Narcolepsy” es pura C-86, imaginárosla con la voz de Amelia Fletcher. “Out Of Whack” debería ser el himno indie de la próxima temporada festivalera. En definitiva, un disco de otra época que corre el riesgo de quedar enterrado en el olvido. Corred la voz, merece la pena.


05 ANDREW BIRD – BREAK IT YOURSELF (Mom & Pop Music)

Cada año hay algún disco que se alza como una ciudad frente tuyo. Una ciudad con las aceras gastadas de tanto usarlas. Una ciudad que no tiene ni esquinas ni rincones inexplorados. Una ciudad con sólo caras que te resultan familiares. Llena de gente sabia, rica en culturas e inquietudes. Construida con casas arquitectónicamente ingeniosas, indestructibles. De tanto decirlo corro el riesgo de banalizarlo, pero Andrew Bird es un valor seguro; no tiene un disco flojo. Este año ha publicado dos. El primero, Break it Yourself, me parece de lo mejorcito de su carrera. Cada vez más ecléctico musicalmente y menos centrado en sus tramos de cuerdas looposos. Lo que corona Break it Yourself, sin duda, son las letras. Canciones de desamor con rencor poético, incluso barroco. Desde el concepto titular (“No one can break your heart / So you break it yourself”), pasando por la original analogía económica en “Give It Away” (“What would you have us pay? / I didn't know that your love was a commodity”), hasta una oda a la narrativa pasada por el prisma del proyector cinematográfico (“That forgetting, embellishing, lying machine”) o la tentadora voz de St.Vincent hundiendo los barcos de Bird en “Lusitania”. Andrew Bird sigue creciendo. 


06 LEE FIELDS & THE EXPRESSIONS – FAITHFUL MAN (Truth & Soul)

Soul de traje y corbata. De la vieja escuela. Fiesta, sensualidad, trompetas, I Still Got It. El álbum empieza por todo lo alto -ya las primeras notas de “Faithful Man” te fijan a la silla- pero es que la intensidad sigue altísima a lo largo de todo el álbum. “Wish You Were Here” es seguramente el punto álgido creativo, y tengo que reconocer que no puedo parar de escuchar la revisión romántica del clásico de los Stones “Moonlight Mile”. Me tiene enganchado de una manera muy bruta. Como disco, os diría que incluso me gusta más que My World (Truth & Soul, 2009) y ese ya era una obra maestra. No soy ningún experto del soul, funk o R&B -no os puedo decir si esto suena más “Chicago” o “Costa Este”- pero cualquiera que tenga el corazón más grande que las orejas seguro que va a disfrutar con Faithful Man. 


07 LIARS – WIXIW (Mute)

Liars son impredecibles. Junto a Deerhoof me parecen las dos propuestas más ricas que corren por el mundo actualmente. WIXIW es un giro electrónico a la música de los de Brooklyn y un cruce de sensaciones contradictorias. Mientras por un camino llega una tensión más oscura que una gasolinera de madrugada, por el otro llega una afabilidad y suavidad inauditas hasta ahora. “No.1 Against the Rush” es de las canciones más accesibles que han escrito nunca: TV on the Radio moriría por una melodía como esta. La base de “A Ring on Every Finger” podría ser considerada pseudo-hip hopera. “Ill Valley Prodigies” es como si los reyes del “multi-ruidito” Tunng se pusieran a versionar a Radiohead. “Flood to Flood” parece inspirada en la música oriental. En definitiva, WIXIW es la prueba que un acercamiento al drone siniestro puede ser bonito. 


08 SUN ARAW & THE CONGOS – ICON GIVE THANK [FRKWYS VOL.9] (RVNG)

Mi problema con Sun Araw es que su música me parece muy lejana, me cuesta mucho entenderla. Nunca he conseguido conectar. Rebobino. Os cuento. Los del sello RSVP tienen un proyecto –“FRKWYS”– en el que se dedican a juntar músicos contemporáneos vanguardistas con sus principales influencias, para que produzcan un disco conjunto. En este volumen 9, han juntado a The Congos -una de las bandas de reggae de los 70 que vivían en el regazo de Lee “Scratch” Perry- con los mencionados Sun Araw.  un proyecto experimental liderado por Cameron Stallones que pasa sus influencias africanas por un filtro psicodélico para conseguir un sonido ambiental, muy alejado de cosas que podéis tener en mente (Animal Collective, High Places, etc). El resultado es algo extrañamente precioso. El mundo paralelo de Sun Araw, su universo etéreo, se concreta. Todo cambia. Me parece un disco cercano, una caricia susurrada. Me parece un terreno más conocido y eso me da un punto de confort que yo necesito. Sí, soy así; no a los riesgos. La base reggae del disco lo hace mucho más digerible, mucho más tangible. Es un disco reflexivo, inspirador, que ha aderezado mis largos días laborables de 2012. Ha sido un buen acompañante de viaje.


09 GIANT GIANT SAND – TUCSON (Fire Records)

Decía Howe Gleb que la duplicación repentina del adjetivo se debía al engrandecimiento del grupo. No debería sorprender; Giant Sand siempre se ha definido como Gelb más un colectivo de músicos cambiante. Lo que sí sorprende es que para esta delicatessen de southern rock más americano que un paquete de Lucky Strike, la mayoría de los músicos sean daneses. Aires de Cohen y Reed, melodías cálidas y arrastradas, y el sello fotográfico de una de las bandas que mejor saben definir un paisaje con su música.




1 comment:

Pautu said...

Bona feina!
Em quedo amb Lambchop i Lee Fields.
Andew Bird és crack, però em va més a dies.

Com a descobriment t'agraeixo The Black Swans. És un empatx de folk, però de qualitat.